Sección Linellae Xenofiófera
Giant unicells

Sección Linellae Xenofiófera

Suspendido en el interior iluminado del esqueleto mineral de una xenofiópora, el observador se encuentra rodeado por un mosaico de fragmentos conquiliológicos —paredes de foraminíferos compactas como losas de marfil y retículas de radiolarios cuyos finos armazones de sílice capturan la luz ámbar transmitida desde abajo, todo cementado por una matriz orgánica oscura y ligeramente lustrosa que une el conjunto como resina antigua solidificada. Esta arquitectura no es fósil sino la envoltura viva de un ser unicelular de proporciones extraordinarias: la *teca* o *test* de una xenofiópora, construida a lo largo de su vida por una única célula gigante que agrega y consolida detritos del fondo oceánico en una estructura que puede alcanzar varios centímetros de diámetro. Atravesando este laberinto mineral, los canales llamados *linelas* se ramifican en todas las direcciones como corredores de vidrio ámbar translúcido de cuarenta a ochenta micrómetros de anchura, transportando el citoplasma dorado pálido compartido de esa célula multinucleada, cuyas diminutas masas de cromatina grafito flotan a intervalos irregulares como piedras sumergidas en una corriente de miel. La luz cálida que atraviesa la preparación histológica convierte el campo entero en algo suspendido entre la geología y la biología, entre la catedral y la célula, revelando que lo mineral y lo vivo no son aquí categorías separadas sino capas superpuestas de una misma entidad.

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